Era una tarde calurosa e irritante. Yo tenia cuatro años. Mis padres se gritaban y yo estaba en mi habitación viendo Pinky y Cerebro. Me quede dormida y al despertar sentí la ausencia de los dos. Corrí rápidamente a la cocina. Me sentía sola y tenía hambre.Tome un frasco de mayonesa y quise derrotar a mi apetito. Me senté en el sofá y sin nada mas que hacer comencé a comer.
No sabia que era lo que estaba pasado. Era muy pequeña para entender los problemas familiares. Sabia que algo estaba mal pero no le tomaba importancia. Después de unas horas llego mi papá, me dio de comer, me puso un abrigo y me llevo a un hospital.
Supe que mi hermana estaba naciendo por los comentarios que hacían mis tíos. Mi papá tenía cara de preocupación y cuando me volteaba a ver me sonreía. Pasó la noche y al día siguiente fuimos a la casa. No pasaron más de cinco minutos cuando el teléfono sonó. Mi mamá levanto la bocina y contesto. Yo estaba jugando con los cachetitos de mi hermanita. Ella empezó a llorara y mi papá la abrazo pidiéndole disculpas. Yo comencé a poner atención a su platica y escuche que mi abuelo había muerto. Mi mamá le reclamaba a mi papá por que el se había negado a que mi hermana naciera en el hospital donde mi abuelo estaba muriendo. Jamás supe por que mi mamá quería que mi hermana naciera ahí, ni por que habían discutido esa tarde mis padres. Solo supe que desde ese momento su relación comenzaría a ser un calvario.
Sus discusiones me afectaban principalmente a mi por que me hacían decidir con quien quería convivir. Mi hermana afortunadamente era un bebe y no tenia que enfrentarse a eso. Yo sabía que la muerte de mi abuelo no era la razón de sus discusiones pero aun así trataba de ignorarlos.
Pasaban los días y los gritos ya eran parte de mi vida. Me dolía escucharlos y la única forma que encontraba para distraerme era jugando con los cachetitos de mi hermana. Así la pasamos varios años. Mi papá no pasaba navidad con nosotras y así me fui desacostumbrando a estar con el. El se metió mucho en su trabajo y mi mamá era la única que me prestaba atención.
Sus discusiones me afectaban principalmente a mi por que me hacían decidir con quien quería convivir. Mi hermana afortunadamente era un bebe y no tenia que enfrentarse a eso. Yo sabía que la muerte de mi abuelo no era la razón de sus discusiones pero aun así trataba de ignorarlos.
Pasaban los días y los gritos ya eran parte de mi vida. Me dolía escucharlos y la única forma que encontraba para distraerme era jugando con los cachetitos de mi hermana. Así la pasamos varios años. Mi papá no pasaba navidad con nosotras y así me fui desacostumbrando a estar con el. El se metió mucho en su trabajo y mi mamá era la única que me prestaba atención.