No pensé escribir de nuevo aquí, pero necesito platicar con
alguien y me gustaría compartir mi paranoia con ustedes.
Mi cabeza se ha convertido en una ráfaga de reflexiones. Mi
corazón, aunque suene cursi, es un baúl de sentimientos. Guarda cómo frágiles
cristales las nuevas sensaciones que experimenta mi razón, ¿me estaré
enamorando? Es una buena pregunta. De algo estoy segura: su mirada me invita a
quedarme.
No les mentiré. En ocasiones tengo miedo. Las preguntas me
absorben, y es que, no sé si soy su prospecto ideal. Soy muy ácida. Quizá
a veces lo sea más que un limón, pero mi corazón; loco por su amor, quiere ser
más dulce que una manzana. Es curioso, quiero que me ame y anhelo ser la única
que viva en su corazón.
Hay días en que cierro mis ojos y siento su regazo. No me
estoy volviendo loca. Sus labios delineados me dicen ¡bésame! Sus manos finas,
delicadas, suaves y seductoras me hacen querer estar siempre a su lado. No
quiero que esto mañana se esfume. Deseo ser su consuelo, su desvelo, su sueño,
su pesadilla...
¿Me querrá?, ¿qué pensará de mí?, ¿seré buena mujer? No lo
sé y eso me inquieta. Quiero beber café, fumar y contestar mis preguntas.
Mientras tanto me pierdo viendo sus fotografías. Disfruten a Karime
enamorada.